Jessica Ulloa
- Del mismo autor
- Coincidencias favorables
- Cuerpos Vivientes
- Recorridos
- Resistentes
- Zapatos
Resistentes
Mi primer tiempo en Paris lo vivi en un hogar para refugiados, en Fontenay sous Bois. En ese lugar encontre antiguos amigos de Chile y conocí gente proveniente de otros países latinoamericanos bajo dictaduras.
Un día nos invitaron a una celebración con la comunidad de resistentes que lucharon contra la invasión nazi. Fuimos todos. Llegamos a su sede local, instalada en nuestra comuna. Entramos a una gran sala y todas las personas se pusieron de pie y nos aplaudieron, mirándonos con emoción y cariño.
Luego alguien de su asociación tomó la palabra, contando lo que habíamos sufrido y luchado. En verdad, hizo de nosotros y nosotras un retrato de héroes y heroínas. Yo no me sentía digna de ese título y me envolvió cierto pudor de ser admirada por lo que no era. En particular, me dolía que fueran engañados quienes nosotros siempre admiramos tanto: un puñado de personas, valientes combatientes, dispuestos a dar su vida por defender a su pueblo y que fueron protagonistas de tantas hazañas.
Entonces pedí hablar. Les conté brevemente que el golpe militar había sido algo muy duro, que habían muerto muchos amigos y compañeros y que los que quedamos vivos nos sentíamos sobrevivientes. Les conté de los despidos de trabajadores, de la expulsión de los estudiantes, de los campos de concentración, las casas de tortura y los fusilamientos. Les hablé de la persecución constante contra quienes fueron militantes de la Unidad Popular, los carros y autos militares asediando hogares, la sensación de miedo ante el ruido y la figura nefasta de los helicópteros rondando el cielo. Por tanto -dije- nosotros sólo hicimos lo que teníamos que hacer. No fue una decisión heroica sino que simplemente no podíamos hacer otra cosa que luchar contra ese régimen de terror que inauguraron los militares.
Hubo un silencio y luego alguien habló:
Eso es lo mismo que nos pasó a nosotros. Hicimos lo que teníamos que hacer, sin pensarlo mucho. Ninguno de nosotros tenía vocación de héroes.
Nos miramos entre todos, con sorpresa y alivio. Sentí mucho cariño por ellos y nació en mí una forma de admiración distinta, pues los sentí cercanos y reales y dejaron de ser un mito de la historia.
-
Resistentes26 de abril de 2006, por elaHola Vivo en londres y estoy escribiendo algo que tiene que ver con el exilio .y de vuelta otra vez por este exilio dorado . del cual alla en la dulce patria aun creen .Ela .
-
> Resistentes1ro de septiembre de 2005, por Antonella Giunta
