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Mayo 1968 : una revolución moral

Nuestro amigo Jorge Palacios quiso compartir con Francochilenos este texto sobre la famosa "revolución" que "estremeció" Francia hace 40 años .


por Jorge Palacios

Mayo 1968. Hace 40 años, en plena época de auge económico en Francia, emerge un levantamiento estudiantil, que arrastró a la clase obrera y los sectores medios. París se transformó en un campo de batalla. Los estudiantes arrancaron los adoquines para lanzarlos contra los policías. El 9 de mayo, hay barricadas, miles de heridos, unos 500 detenidos y se incendian dos centenares de vehículos. Los trabajadores se incorporan a la lucha. La Renault es ocupada por huelguistas. El 13 de mayo participan en un mitin cerca de un millón de personas. Dos tercios de los trabajadores del país están en paro. Es decir, 10 millones. Los obreros levantan reivindicaciones económicas. El combate se radicaliza. El propio poder es amenazado.

Entonces, el PC francés echa pie atrás. Empieza a oponerse al paro y a los métodos violentos de lucha. El combate se desinfla y Charles de Gaulle gana la partida llamando a elecciones. La táctica de Moscú era la misma que en los tiempos de Stalin. Éste hizo que los sectores armados de la Resistencia en Europa entregaran sus armas a los gobiernos burgueses. Sólo deseaba fortalecer a la URSS en su competencia con EEUU y contar para ello con el apoyo de los partidos comunistas, del brazo con la socialdemocracia. En China, Stalin pretendió que Mao Tse Tung disolviera el ejército que combatió contra la invasión japonesa, y que entregara las armas al Gobierno reaccionario del Kuomingtang, aliándose con éste. Mao se negó y con el Ejército Popular conquistó el poder.

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"A la policía le pagan muy caro. Por el mismo trabajo, los estalinistas no cobran nada" proclamaba un graffiti de Mayo del 68.

Lo notable del levantamiento que iniciaron los estudiantes en mayo 68 es que no fue hecho por una reducción en las matrículas ni por obtener becas o el pase escolar, sino para revolucionar las costumbres de la sociedad. La primera reivindicación que levantaron fue contra la prohibición en los internados de entrar a los cuartos de las alumnas. Fue una rebelión contra todas las formas de autoritarismo : la violación policial a la autonomía universitaria ; el poder que ejerce el profesorado al obligar a rendir exámenes ; un tipo de educación tendiente a formar tecnócratas o burócratas apatronados ; el patriarcado familiar ; por el derecho a la contracepción y al aborto ; los prejuicios burgueses y clericales que exigen esconder el cuerpo y condenan el sexo y el amor libre.

Es cierto que en el plano internacional los estudiantes eran sensibles a la heroica lucha de pueblos como el vietnamita y el argelino, o al triunfo de la guerrilla en Cuba, pero el mayor anhelo fue zafarse de una vida monótona, conformista, sin imaginación, aburrida. Como lo señalara Ignacio Ramonet : "Fue una revolución cultural con apariencias políticas". Un logro no menor fue un cambio profundo en la vida familiar : autoridad compartida por ambos padres, divorcios por incompatibilidad de caracteres, gran permisividad con los hijos. Del 68 provienen esos hijos ya muy mayores que no quieren abandonar la casa de sus padres. ¿Para qué, si se les da cariño, libertad y comida gratis ?

Las consignas en los muros universitarios nos dan una pista de los anhelos juveniles. " Gracias a los exámenes y a los profesores, el arribismo comienza a los 6 años " ; " Cambiar la vida. Transformar la sociedad " ; " La imaginación tomó el poder " ; " Lo sagrado : he ahí el enemigo ". Y, por último, esa inspirada frase de André Breton, el líder de los surrealistas : "La revuelta y solamente la revuelta es creadora de luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos : la poesía, la libertad, y el amor".


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