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José Galiano : "un caso emblemático de dignidad humana"

Compañero del colonel Ramos en la Escuela Militar, el abogado José Galiano ha sido una de las figuras mas destacadas en la defensa de los drecehos humanos en Chile. Recientemente, había escrito el prefacio del último libro de José Domingo Ramos, "Para que nunca más". A continuación el texto completo de dicho prefacio.

El ensayo de mi querido amigo, José Domingo Ramos, es un estudio sobre la convivencia. Sus reflexiones nos ayudan a comprender los fundamentos naturales del instinto gregario que nos une ; y de la infinita diversidad, que nos impone el deber de tolerarnos. Porque fué precisamente la crisis intelectual y anímica, sobre la inexorable coherencia de esas dos realidades humanas, la causa determinante del caos moral y jurídico más grave que sacudió nuestra historia, entre 1973 y 1990.

En este su tercer libro, el Coronel Ramos, en que trata de explicarse los móviles ; tan insensatos como antisociales ; que indujeron a tantos compañeros del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea, a agredir a su pueblo, con las mismas armas que ese Pueblo les había confiado. Este fenómeno social, en que se adultera el sentido y los valores de las instituciones históricas, ha ocurrido muchas veces y en muchas partes del mundo. Pero Chile, jamás había sido escenario de la barbarie con que se desencadenó en 1970 ; asesinando al Comandante en Jefe del Ejército ; ni el ensañamiento despótico, con que se consolidó durante 17 años.

Sin embargo, lo más trascendente y por cierto lo más valioso de este libro, radica en que su autor no se limita a desentrañar las causas de la tragedia chilena, ni a condenar -sin debilidades ni atenuantes- la premeditación y la alevosía de quienes desencadenaron la masacre. Por el contrario, como expresión de su invariable rectitud ; y bajo el concepto axiológico de “Etica Militar” -que se nos inculcó desde cadetes- nos recuerda los principios en que se sustenta la existencia de las Instituciones de la Defensa Nacional, la exacta interpretación de los valores, contenidos en el Deber Militar para cada uno de sus miembros ; y su inexcusable coherencia con el derecho universal a la “Autodeterminación de los Pueblos”.Ese derecho, consagrado en los artículos primero de cada uno de los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos ; el de Derechos Civiles y Políticos y el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales ; que fueron acordados el 16 de Diciembre de 1967 por todos los Estados del Planeta ; y que Chile había suscrito y ratificado, mucho antes del oprobioso episodio del 11 de Septiembre de 1973.

Pero no estaría completa la expresión del sentimiento solidario, grato y de positiva esperanza hacia el rescate de nuestros valores históricos, que me inspira esta nueva reflexión social de mi amigo Ramos ; si no destacara el ascendiente moral de su autor, para analizar sin ambages, el episodio culminante del alzamiento militar con que se inició la tragedia.

Convocados por su Jefe y reunidos en pleno los Oficiales del Estado Mayor del Ejército, a las 7 de la mañana del 11 de Septiembre, para formalizar como Orden de Comando, la “Rebelión Armada” ; el Coronel Ramos se dirigió a su Jefe con voz alta y tan clara como la serena convicción de sus principios, en los siguientes términos :

“Mi General : hace 30 años, ante la Bandera de mi Patria, juré respetar la Constitución y las Leyes de la República ; nadie tiene autoridad para ordenarme que traicione mi juramento.”

Luego, ante la expectante rectitud de los oficiales y algunas incoherentes expresiones de su Jefe ; el Coronel Ramos abandonó la reunión, se vistió de civil y en un ordenado paquete dejó su uniforme en la oficina de su General.

La guerra contra el pueblo, que desencadenó el Dictador y los políticos fascistas que la prepararon e indujeron, cobró también más de doscientas víctimas entre los miembros de las Fuerzas Armadas. Cuatro Generales asesinados ; más de cincuenta Oficiales, sub-oficiales y tropa eliminados bajo los más diversos procedimientos ; y sobre cien militares, marinos y aviadores destituídos, exiliados o simplemente desaparecidos. Nadie habla de estos casos ; en una sociedad que los dueños del dinero y los eternos arribistas, ocultaron bajo la sombra de la timidez y la ignorancia. Sería pedirle demasiado, - a quienes pudieren hacerlo - que divulgaran el caso más emblemático de dignidad humana que representó el Coronel en Servicio Activo en esa aciaga fecha 11 de Septiembre, mi querido amigo José Domingo Ramos Albornoz.


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