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El doble exilio de Pepe Balmes

La primera vez que vine a Francia, en 1975, me encontré en el metro parisino con un enorme afiche publicitario que, con una gráfica inconfundible, hacía una inesperada y sorprendente pregunta : quelle heure peut-il être à Valparaiso ? El afiche estaba firmado "Balmes 74".


La reciente noticia de la muerte del pintor "chileno" José Balmes es de esos momentos en que, junto a la pena por la desaparición de un ser entrañable, resurgen recuerdos de escenas olvidadas.

Una de ellas tuvo lugar el 30 de enero de 1975. Ese dia vine a Francia por primera vez en mi vida. Se trataba de un viaje exploratorio ya que mis compañeros de partido pensaban que yo podría ser mas útil en París que en Viena (Austria) donde vivía, exiliado, desde mayo del año anterior. En la Gare del Est, bajé al metro para ir a casa de una querida amiga chilena, la pintora Gabriela "Pocha" Vargas, que me había ofrecido alojarme en su departamento cerca de Montparnasse.

Luego de perderme un par de veces en los típicos túneles subterráneos, llegué por fin al andén que me correspondía. Lo primero que vi fue el enorme afiche publicitario con su insólita pregunta : quelle heure peut-il être à Valparaiso ? (¿qué hora será en Valparaiso ?).

El sello de José Balmes

Pese a no ser ni experto ni crítico de arte, conocía lo suficiente como para darme cuenta que la gráfica del afiche era "de las nuestras". Por ello, cuando entre emocionado y curioso me acerqué y lo miré en detalle, no me extrañó nada descubrir a un costado de la "gigantografía" una firma familiar acompañada, como casi siempre, del año de creación de la obra : Balmes ’74.

Ya repuesto de la impresión y echando mano al poco francés que de que disponía por aquel entonces, logré entender que se trataba de una obra de teatro musical, una opéra d’exil et de lutte, escrita y puesta en escena en el Théâtre des Amandiers de Nanterre por el francés Pierre Debauche, con textos de Pablo Neruda musicalizados por Sergio Ortega y la participación de unos cuantos chilenos. Entre ellos, Fernando Bordeu, Marés González, Héctor Pavez, Humberto Loredo, Gracia Barrios y...José Balmes. En el reparto, Gracia y Pepe figuraban como "costumiers" (vestuaristas).

El doble exilio

Tiempo después, ya instalado en París, tuve oportunidad de conocerlo, de contarle esta anécdota, de entrevistarlo y de discutir con él unas cuantas veces. Recuerdo que, más allá de su "gentillesse", me impresionó cuando me habló, como si nada, de que el exilio parisino era su segundo exilio. Siendo niño, luego de abandonar su Cataluña natal con sus padres perseguidos por la dictadura franquista, partió de Francia a Chile a bordo del Winnipeg. Más de treinta años después, otra dictadura lo había traído de vuelta al punto de partida.

Un día, como en broma, le pregunté : ¿por qué no matas dos pájaros de un tiro y aprovechando que estás al lado vuelves a tu Cataluña natal y terminas de una vez por todas con los exilios ?. Sorprendido y muy seriamente me dijo : « Porque soy chileno. Como dicen aquí, "chileno de origen catalán" pero definitivamente chileno ». « Además, no voy a abandonar Chile y nuestros compañeros justo cuando más nos necesitan », agregó con un tono que me recordó la "serena firmeza" de Salvador Allende.

¡Qué duda cabe ! Pepe Balmes era de esos seres que, como Machado, pensaba que, en principio, al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Pero cuando la vida lo obligó a volver a pisar la del exilio, sus inalterables convicciones y su talento generoso nos ayudaron a todos a que fuera un poco menos difícil y sobre todo más hermosa, la larga y siempre vigente tarea de hacer camino al andar.


Vos commentaires

  • Le 2 septembre 2016 à 14:55, écrit par virginia ramos poseck

    "¿Quelle heure prurito-il être à Valparaiso ?". En mi mente, como en ese mismo 24 de diciembre que en tu departamento al sur de París, Antonia, tu hija recorría el pasillo en triciclo, Nano mi hijo, de 7 meses en mi guata y muchos amigos y amigas. Las horas de París nevaban. Alzamos copas ante esa pintura de Balmes que aquí muestras, entonces en tu pared. Fue un nostálgico salud por la hora en Valparaíso y el sueño en el regreso de su tic tac a mover los punteros de nuestros relojes, más temprano que tarde.

  • Le 2 septembre 2016 à 15:02, écrit par virginia ramos poseck

    Corrección : "peut-il" como dice Eduardo Olivares, "fe de ratas"

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